Si tomas una bola de cristal llena de agua con arena, y la revuelves, no verás nada además de agua turbia. Si detienes el movimiento, poco a poco la arena irá decantando y podrás ver nuevamente el agua cristalina, y podrás barrer con facilidad la suciedad acumulada en el fondo. Lo mismo sucede en nuestras mentes. Habitualmente, está vagando de un lugar a otro sin ningún control. Al detenerse y cerrar los ojos, esta situación de aparente desorden, irá decantando y podrás apreciar con más claridad el agua pura, que es tu verdad, quien realmente eres. Cuando esto sucede, el miedo, la culpa, la incerteza y todo aquello que no nos permite ser felices, caerá por su propio peso y lo podrás barrer con un simple y amable soplido.
La meditación es detenerse y dar un paso atrás. Solo así podrás observar, solo así tomarás conciencia y solo así serás capaz de soltar aquello que te impide seguir avanzando.
En Ayuh, las sesiones de meditación son de 1/2 hora de duración, donde se trabaja algunos minutos un ejercicio de atención y foco, para luego quedar en un sabio y delicioso silencio. |